Podemos definirlo como una alteración del sueño en la cual la persona abandona su cama y camina dormida, o sea sin estar conciente del evento. Este fenómeno generalmente ocurre durante la etapa profunda del sueño y se desencadena por malos hábitos de sueño.
¿Es normal en los niños?
Puede comenzar entre los 6 y 12 años, ocurre con mayor frecuencia en el sexo masculino, pero generalmente lo superan con el tiempo. Presentan diferentes manifestaciones tales como sentarse en la cama, caminar por la habitación, vestirse o recorrer la casa.
En varios casos responde escasamente a estímulos como llamarlo por su nombre. No debe despertarse o detenerlo bruscamente, simplemente conducirlo nuevamente a su cama y es conveniente que los padres le brinden protección para evitar que sufra alguna lesión o accidente. Como por ejemplo, despejar el dormitorio del niño de muebles y objetos con los que se puede tropezar (juguetes), etc. y mantener bien cerradas puertas y ventanas para que no salga al exterior de la casa.
Por lo general este episodio no dura más de 10 a 15 minutos. Si su hijo es sonámbulo, consulte al médico para que le realice un buen chequeo médico.
En adolescentes o adultos, el sonambulismo está más frecuentemente asociado con problemas psicológicos, por lo que se utilizan tratamientos de psicoterapia y técnicas de relajación o manejo del estrés.
¿Es hereditario?
Entre el 10 y el 20% de aquellos que padecen sonambulismo tienen antecedentes familiares, lo que hace pensar que el origen del problema es fundamentalmente genético.
¿Cómo se diagnostica?
Simplemente con base en la historia clínica, puede ser con el apoyo de un electroencefalograma y el polisomnograma extendido nocturno.
Tratamiento
Se recomienda que el niño duerma una adecuada cantidad de horas y no ingiera fármacos depresores del sistema nervioso central. El tratamiento se basará en una regulación de los hábitos de sueño.
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