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Llevar una vida sana se relaciona directa­mente con el estilo de vida que llevamos, es decir, nuestras con­ductas, creencias,  sentimientos y relaciones que tene­mos diariamente

Es un tema que no deja in­diferente a nadie. Si usted desea “calidad de vida”, es necesario tener en cuenta su salud de una manera integral, para ello, es im­portante conocer una serie de pautas de conducta y consejos de salud que le brindarán una vida saludable. Si se practican con regularidad, unas cuan­tas cosas simples pueden ayudar a mi­nimizar el riesgo de enfermedad y en­riquecer la vida.

Alimentación sana

La alimentación es una necesidad dia­ria, no se trata de volverse obsesivo pero si lograr una dieta equilibrada que contenga alimentos de todos los grupos, en las cantidades necesarias para cada persona y de acuerdo a las diferentes etapas de la vida.

El ejercicio como actividad diaria

El ejercicio es una clave importante para conservar la salud, si no puede hacerlo, camine como mínimo media hora al día. El sedentarismo sólo trae inconvenientes para nuestro cuerpo. Beba mucho líquido.

Mantener un peso equilibrado

El peso ideal de cada persona viene marcado por su constitución corporal, su edad y su sexo. El exceso de peso es un serio problema de salud para muchas personas y aumenta el ries­go de desarrollar graves enfermeda­des, incluyendo las del corazón, de­rrames cerebrales, diabetes, cáncer y presión alta.

Tabaco y alcohol

Fumar puede causar enfermedades graves como derrame cerebral, angi­na, bronquitis, enfisema, bronquitis crónica y cáncer de pulmón, laringe, de la boca, esófago, de la vejiga, pán­creas y de cerviz. Nunca es tarde para dejar de fumar.

Muchos ignoran o prefieren no ver que el abuso del consumo de alco­hol está relacionado con la violencia intrafamiliar, los accidentes de tránsi­to, las riñas callejeras, la adicción al alcohol y varios daños en su propio cuerpo.

Manejo del estrés

El estrés es una respuesta del organis­mo ante la presencia de situaciones que implican cambio, muchas perso­nas pueden adaptarse a estas circuns­tancias, pero otras responden de ma­nera inadecuada. En exceso de estrés puede ocasionar síntomas como in­somnio, dolores de cabeza, proble­mas estomacales, problemas con el estado de ánimo y otros.